martes, 20 de noviembre de 2007

CARTAS DE AMOR

Lima, 18 de agosto de 2007


Espero que te encuentres bien al recibir la presente. Sabes estuve pensando en todo lo que hablamos y no he podido concentrarme en mis labores, prácticamente me la paso pensando en ti todo el día. Eres una mujer inefable. Que ha ido calando lentamente en lo más profundo de mi corazón. Te escribo de esta forma porque se me hace imposible poder decirlo mirándote a los ojos lo que siento, por eso que recurro a esto, una carta, pero no cualquier carta porque lo que esta escrito aquí me lo dicta el corazón. Este corazón que aprendió a dar latidos por ti, este corazón que palpita cuando te ve, este corazón que desde que llegaste a mi vida, no hace más que dictarme poesía.

Siempre escribí que la poesía reflejaba el sentir de las almas, pero esta epístola recíbela como un poema más de los tantos que te he escrito. Habitas en mi alma, duermes en mis sueños, deambulas en mis fantasías. Te has convertido en parte esencial de mi ser, es decir mi ser eres tú. Tú que con tu candor lograste despertar en mí el más sublime de los sentimientos: el AMOR.

Y lo escribo con mayúscula, porque así debe de ser, este sentimiento que has despertado es lo que me mantiene vivo. Discúlpame la forma en que te lo digo, me hubiera gustado decírtelo personalmente , pero tengo que reconocer que no soy un buen orador....tengo que pedirte algo... Quizás en este momento no tenga una fortuna o algo material que ofrecerte, sólo cuento con mi corazón y este sentimiento, este puro amor, que deseo que permanezca en ti, sólo en ti, dame la oportunidad de demostrarte, que se pueden construir muchas cosas juntos, que se pueden superar obstáculos, que no hay barreras para el amor. Déjame permanecer en ti, respirar de tu aliento, caminar a tu lado, ser tu apoyo en todo y por todo ser complemento de ti, déjame secar tus lágrimas, y reír cuando rías, callar cuando tenga que callar, y hablar cuando tenga que hablar.

Déjame permanecer en ti, fundirme en ti....envejecer contigo teniendo a tu lado a un hombre que por tu amor fue capaz de poner las estrellas a tus pies y tocar el sol con las manos, que no hay ni habrá nada ni nadie que se oponga a nuestro amor. Permíteme permanecer en ti. Déjame formar parte de tu vida, pues todo lo que brota de mi alma tiene tu nombre. Hagamos de nuestras vidas juntos simplemente ...POESÍA...

Juan Olórtegui Cárdenas
Cartas en la soledad